CULPABLES DE LA CRISIS
Estamos metidos de lleno en discusiones y análisis de quién es el culpable de la crisis económica actual. Unos arremeten contra la banca, otros cargan toda la culpa a los gobiernos (Central, Autonómico y Local), según convenga. Pero lo que no parece tener discusión, a estas alturas, es que gran parte de la culpa de esta gran recesión es debida al llamado “pinchazo de la burbuja inmobiliaria” que más bien podría llamarse explosión de la bomba urbanística/inmobiliaria.
Pues bien, como en fuenteovejuna: “todos a una”, en conjunto todos son cómplices de esta situación caótica de la economía española. En torno al mercado inmobiliario casi todo era especulación. En los últimos años en España se construía más que en Francia, Gran Bretaña, Alemania en conjunto. El precio de la vivienda subió más de un doscientos por cien en poco más de una década, y el resultado es que hoy tenemos alrededor de un millón de viviendas sin vender en España, y al mismo tiempo tenemos problemas para la adquisición de vivienda por parte de las personas con rentas mas bajas.
Ante el problema que se avecinaba el Gobierno no tomó ninguna medida preventiva ni de control del mercado inmobiliario. La vivienda protegida desapareció por completo y la vivienda pública sólo la demandábamos algunos, pero no se nos hacía ni el más mínimo caso. Aquí y ahora tenemos el resultado. Desgraciadamente los acontecimientos nos han venido a dar la razón: ese ritmo enloquecido de construcción sin control y el abandono de la economía productiva a favor del “monocultivo del ladrillo” se han dado de bruces contra el suelo y nos está llevando a cifras de desempleo escalofriantes.
Pues bien, todos estos desmanes fueron financiados durante más de una década por el sector bancario. Entre todos inflaron la economía de tal forma que era insostenible y explotó. Todos eran conscientes de que el valor real de las viviendas era muy inferior al valor que se pagaba por ellas y por lo tanto se estaban concediendo préstamos hipotecarios por un valor superior al bien garante, con el peligro que esto conlleva y que ahora se está demostrando. Por lo tanto se estaba financiando la especulación en vez de financiar la economía real y productiva. Al mismo tiempo las cuentas de resultados de las grandes inmobiliarias y de la banca en general crecían a ritmos desmesurados. Concretamente en el año 2008 los cinco grandes bancos españoles han tenido unos beneficios netos, que siendo mucho más reducidos que en año 2007, han alcanzado la cifra de más de diecisiete mil millones de euros (más del doble de la aportación del Gobierno de España para obra pública a los ayuntamientos). Y como no, los Expedientes de Regulación de Empleo (EREs) están al la orden del día, en concreto han sido 6277 durante el año 2008, un 64,13 por ciento más que en el año 2007. Al final los grandes beneficios de la de la “burbuja” inmobiliaria/especulativa no han revertido en beneficio de la mayoría de los trabajadores, sino que se han vuelto en su contra. Con esta situación es normal que el presidente del primer banco de España, el Sr. Botín, dijera que el Gobierno lo está haciendo bien y que va en el buen camino, por supuesto para sus intereses y los de los suyos, está claro que sí.
Pero todo esto no ha sido, ni es, un problema coyuntural, esto es la base fundamental del sistema capitalista: obtener el máximo beneficio en el menor tiempo posible, aún a sabiendas de que el resultado sea nefasto para la economía del país. La codicia y la avaricia del dinero no tienen fin y pasan por encima de las personas. Queda claro que el problema es estructural, así que habrá que cambiar la estructura del sistema e introducir medidas de control tanto en el sector inmobiliario como en el sector financiero. Medidas que pasan por un control público y democrático del sector financiero y del sector inmobiliario. Es imprescindible que haya una banca pública que financie la economía real, que en definitiva es la que crea riqueza y por ende puestos de trabajo. Es más que necesario que desde los poderes públicos se promueva la creación de vivienda protegida y vivienda pública –para venta y alquiler- con una regulación de calidad/ precio; al mismo tiempo que otros sectores estratégicos (telecomunicaciones, energéticos, etc.) también deben tener una presencia publica que los regule.
De momento los responsables políticos que nos gobiernan no quieren rectificar ni reconocer el fracaso de esta economía neoliberal, que nos ha metido de lleno en esta situación tan lamentable. Sólo se dedican a poner parches que son –como dice el refranero popular- pan para hoy y hambre para mañana.
En Francia, con un nivel de desempleo menor del ocho por ciento, ya ha habido una huelga general en el mes de enero. En España doblamos ese porcentaje de paro, y lo peor, según todos los pronósticos, está por venir. Desde el Gobierno ofrecen confianza, paciencia……….palabrería y nada más. Pero si esto sigue así, alguien tendrá que moverse.

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